Es que hoy no sé si tirarme al tren o al maquinista.
En muchas ocasiones no sabemos si es pereza – no tenemos ganas de hacer algo – o bien es que no tenemos muy claro lo que queremos hacer o bien nos planteamos muchas cuestiones («ya, pero es que…»).
¿Cuántas veces has vivido esta situación? Bueno, pues es hora de ponerse en marcha. Vamos a ver qué sencillas acciones mentales debemos hacer.
No es qué TIENES que hacer, sino qué QUIERES hacer. Si quieres dejar de fumar o perder peso,
¿Por qué?
¿Qué ganarías consiguiéndolo?
No es una cuestión de ya mañana si eso, sino de si quieres o no hacerlo. Si el verbo que utilizas es tengo o, peor aún, tendría, es hora de cambiar tu mentalidad. ¿Quieres dejar de fumar?, ¿por qué quieres hacerlo?. ¿qué ganarías?, ¿cómo te sentirías si lo hicieras?, esas son las preguntas que te ayudan a remover tu interior.
Hace poco me una persona me decía que quería aprender antes de ponerse a hacerlo. No estamos tratando de una operación a corazón abierto, sino de cambiar ese hábito que tienes.
Ponte en marcha para aprender
Si te equivocas, lo que es muy probable, no sólo lo verás sino que habrás ganado en experiencia. Has dado un paso muy superior al de otras personas. Ponte en marcha y aprenderás en doble que con miles de análisis.
Da igual cuántas veces te equivoques, lo importante es que aprendas de todos tus errores. Lo más importante es que reflexiones un momento después de cada experiencia, piensa qué podrías hacer mejor e inténtalo (¡¡vuelve a arriesgar!!). A eso le podemos llamar excelencia.
Excelencia no es hacerlo perfecto, sino no dejar de mejorar.